OlVIDAdos, alimentos y solidaridad: Una pequeña ONG ante la pandemia

Madrid, 31 may (EFE).

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- Pañales, leche para bebés, latas de atún, lejía..

. estos son algunos de los productos básicos que se encuentran dentro de las bolsas que reparten desde la ONG OlVIDAdos a las centenares de familias madrileñas cuya situación económica no les permite adquirir los elementos más esenciales para sobrevivir.

Con la llegada de la pandemia, el número de personas que llamaban para pedir ayuda a esta pequeña asociación o que se acercaban a sus almacenes, situados en las zonas del Pozo del Tío Raimundo (Entrevías), Villaverde Alto o Vallecas, para adquirir productos esenciales se han duplicado. "Habitualmente atendemos a unas 230 familias, pero a estas se han sumado las que denominamos 'las familias del Covid', que son otras 200" explica Inmaculada del Prado, secretaria de la ONG.

Muchas de estas personas vivían con un único sueldo que con la llegada de la pandemia ha desaparecido. "Hay familias que se dedicaban a la venta ambulante, mujeres que trabajaban en el servicio doméstico o gente enferma que no podía salir", explica Del Prado.

"Todos ellos han perdido sus fuentes de ingresos", añade la secretaria de la organización. MENOS DONACIONES Y MENOS ALIMENTOS Al aumento del número de personas que necesitan alimentos, hay que añadir las dificultades que han supuesto la adaptación del reparto de comidas a las medidas de seguridad del coronavirus y la pérdida de varias de las fuentes de ingresos de la ONG.

Aunque los repartos de comidas han vuelto a ser semanales, en los períodos más complicados de esta crisis la organización tuvo que reducir sus entregas a una vez cada quince días, debido a las rigurosas medidas que se aplicaron para que no se mezclara la gente ni en las colas para pedir ni en los almacenes preparando la comida. A esto se suma el problema de adquirir algunos productos que no se encuentran en el Banco de Alimentos como pañales o productos de higiene.

Este tipo de materiales se consiguen comprándolos a partir del dinero recaudado en las donaciones que "son la única vía de financiación de la ONG", explican desde OlVIDAdos. "Estas ayudas se han reducido porque algunos de los socios se han tenido que dar de baja porque ya no tenían dinero para donar debido al confinamiento", incide la secretaria de OlVIDAdos.

Además, la pandemia ha provocado la paralización de las Operaciones Kilos. Para esta actividad se necesitaba que varias personas acudieran a los supermercados para hablar con la gente e intentar conseguir productos, algo que con las medidas de seguridad por el coronavirus no se permitía.

LA RED DE VOLUNTARIOS Para luchar contra el hambre que ha generado la pandemia y todos los problemas que han surgido, la ONG ha recurrido a la red de voluntarios que a lo largo de sus 10 años de experiencia han ido creando mientras realizaban numerosos proyectos como recolectar mantas para Siria o preparar menús en un comedor. Miguel es uno de estos voluntarios, ha participado es varias campañas de OlVIDAdos y durante estos días, donde su trabajo como actor en el teatro se ha paralizado, ha decidido dedicar su tiempo al reparto de alimentos.

Así, dos veces a la semana coge la furgoneta del teatro para atender a alrededor de 14 familias cada mañana. Con guantes, mascarillas y todas las medidas de seguridad, este actor acerca las bolsas de alimentos a lo que llama "zonas olvidadas de Madrid", donde explica que la necesidad se ve claramente y donde siempre se acerca alguien para preguntar cómo apuntarse para recibir estas ayudas.

Otra voluntaria, es Susana El-Kum, consultora internacional en cooperación y desarrollo para la Comisión Europea, que está coordinando un grupo de voluntarios que se encargan de llamar a empresas para intentar que donen el material excedente. "Organizamos un equipo de 8 personas para encargarse de contacto con empresas cárnicas y conseguir la proteína animal que necesitan muchos niños y enfermos", comenta El-Kum, quien detalla que durante el mes de mayo han conseguido tres donaciones de más de 200 kilos de carne y que la mitad ya han sido repartidos.

El proceso de captar a las empresas es complejo, sobre todo para ONG tan pequeñas y poco conocidas, pero la consultora cuenta que están encontrando bastante sensibilización durante estos días y que muchas de las empresas están colaborando con ellos o con otras asociaciones. "Hay una intencionalidad de ayuda", añade.

MÁS ALLÁ DEL REPARTO En sus inicios como ONG en 2010, tras la experiencia de varios de sus responsables en Haití, la organización se fundó para crear una red de respuesta solidaria internacional, pero pronto se dieron cuenta de las necesidades que había en España y empezaron a realizar proyectos para ayudar a las familias que no podían dar de comer a sus hijos en Madrid. Uno de sus principales proyectos, que llevan realizando desde 2013, es el denominado “Un Dátil” con el cual proporcionan becas de comedor a niños de infantil y primaria cuyas familias no disponen de recursos económicos.

Esta iniciativa, apoyada por la Fundación Meridional, gestiona más de 400 becas trimestrales cada año, pero ahora está paralizado hasta la vuelta al colegio. Sin embargo, otras actividades se han tratado de mantener durante la cuarentena, aunque con dificultades.

Este es el caso de un proyecto centrado en dar apoyo psicológico a menores vulnerables, donde ofrecen a niños y niñas de entre 6 y 12 años ayuda de profesionales a través de terapias individuales y que han intentado realizar online durante el confinamiento. Estos niños también trabajan con los actores de la compañía Tribueñe para desarrollar la sensibilidad desde el arte, pero uno de los encargados explica que, aunque han intentado mantener las clases, "es muy complicado, porque no todos los chavales tienen acceso a internet".

A todo ello, también hay que añadir las campañas internacionales que lleva a cabo la ONG enfocadas en un programa especial de recogida de alimentos, medicamentos, mantas y calzados, entre otros productos de primera necesidad, que son enviados a los refugiados en Siria, en el sur de Turquía y en el campo de Moria en Lesbos. OlVIDAdos ha sabido crear una cadena solidaria y ciudadana durante diez años que, junto con su trabajo en la calle, sus proyectos y su colaboración directa con las organizaciones locales les ha permitido ayudar de forma eficiente a todas las personas que han podido.

Alberto Borreguero (c) Agencia EFE .